Insomnio
De nuevo. Gracias.
De nuevo. Gracias.
A pesar de no tener contacto contigo
Como lo habría deseado,
a pesar del deseo imperante
expresado en 160 caracteres
ante los ojos de los demás
incrédulos, pero sospechosos.
A pesar que ya no será lo mismo
como para tener que girar la cabeza a un lado,
tratar de lidiar con el pasado y presente
y evitar un futuro intempestivo
donde solo nos hablaremos en lenguas
silenciosas, que describan el amor y pasión
A pesar de todo lo que está en contra,
tu recuerdo tiene ese aroma tan embriagante,
ese perfume tan delicioso
que me lleva a tu lado, a tu ser
a tus besos, a tu humanidad,
a pesar que no estamos solos
y sea otr@ quien ocupe el lado contrario de la cama.
Llevamos distintas rutinas
Pensamos de manera diferente
Nuestros esfuerzos tienen distintos motivos
Y nuestros besos tienen únicos destinatarios
Sin embargo, en un pequeño instante
Cuando nadie nos observa
Cuando todo se ha dado por sentado
Somos coincidencias
Lasciva Parte VII
Unas cuantas copas de un licor muy dulce para mi gusto. No suelo beber en altas cantidades, no estoy preparado para tanto alcohol, además tengo mi historial de malos ratos, embriaguez y resaca. Creí haber tomado demasiado para considerar lo que hice una locura, pero no fue así. No se si fue el dulzor de esa bebida o de tus labios, pero un beso tuyo antes de dormir desató mis deseos más profundos.
Ambos nos sorprendimos en esa noche de ciertas revelaciones. Por tu parte, te encantó saber quien soy en realidad y lo que puedo llegar a hacer. De mi parte, saber que existe entre los dos un deseo y pasión represados por nuestras vidas, rutinas y decisiones. Tu ambigüedad sexual y mi bipolaridad literaria/pensante se unieron en una noche en que todo fue perfecto.
En ese pequeño espacio, sin luz, mientras todos dormían, estabas tan cerca de mi. Tu aliento, tan dulce y provocativo; tu perfume, incitador de malos pensamientos, me hicieron estallar. Luego, encontré el cielo y el infierno en un solo punto: tus labios. Dulces como esa bebida, húmedos, suaves y ansiosos. En ti encontré un reflejo de mí, y con la misma pasión y espontaneidad te devolví ese beso que marcó un antes y un después en nuestras complejas existencias.
Las ropas pasaron a ser parte del tapete de la sala. Tu cuerpo, curvilíneo y sensual, rompe todos los esquemas establecidos por las casas de moda y alta costura. Varios besos, mordidas, arañazos; me tiraste del cabello, haciendo que calmara mi ímpetu. Me sentí como una represa que contiene altos volúmenes de agua, como el león domado en la estepa africana. Luego, luz verde. Nos alternamos el control de la situación, probábamos acá, allá. Un beso aquí, una mordida allá. Mis manos recorrieron tu cuerpo mientras perdiste la cuenta de cuantas veces llegaste al climax. Tus besos me hicieron enloquecer: sabía que detrás de esa cándida sonrisa existe una chica apasionada, retadora, única.
Se fue la noche, pero no las ganas. Vi el amanecer por la ventana contigo, mientras las ropas volvían a nuestros cuerpos. Cerramos nuestros ojos para descansar, para luego abrirlos y encontrar tu hermosa mirada, que no dejaba de recorrerme. Una sonrisa y el ‘buenos días’.
El espacio de nosotros dos nunca fue tan pequeño y amplio a la vez. Fue perfecto y lo sabes. Espero encontrarte allí pronto, mi amante secreta, mi cándida sonrisa.
Una solución universal para todos nuestros problemas.
Esto lo escuché en un brainstorming que tuve con mi hermano hace poco, mientras conversábamos sobre un problema que estoy atravesando. Lo curioso de ver todo en perspectiva de tercera persona es que se logran ver detalles que se escapan de la vista subjetiva de los involucrados.
Tuve una conversación que me dejó con bastantes sinsabores y malestar en general. Sin embargo, estuvo llena de tantas confesiones, anécdotas, frustraciones y, sobre todo, de verdades.
Trataré de hacer un reset mental para poder dormir. Luego, al salir el sol, tendré que prepararme para tomar una decisión tan trascendental y difícil, pero que no tiene vuelta atras. Espero